Hoy aprecio y me quedo sin más, sólo con los besos que no reclaman al pasado ni hipotecan el futuro. Besos que no prometen nada, espontáneos, no premeditados, no calculados, no medidos. Los besos de la alegría líquida y la lucidez del momento presente y que surgen como locas avecillas del cielo. Los besos sin futuro, nada más. Y nada menos. Una estación de paso, en el sueño del cangrejo.

Los besos sin futuro

No es verdad, que hieran las palabras, hiere quien las dice, y sobre todo, el oscuro motivo que impulsó al gusano a pronunciarlas. O al lucero. Porque si estás son delicadas y transportan pétalos de rosa, olvídate de los preceptos y las leyes, puede que caigas desahuciada de ti misma en sus brazos mientras escuchas y sientes sobre tu pecho el verdadero tronar de sus latidos.

Por este mismo discurrir y entender, afirmaba D. José (Saramago), sabiamente, que no hay razón, sino razones, como no hay enfermedad, sino enfermos. O si no, quien me iba a decir a mí ayer que iba a coger las letras que escogí, que iba a juntarlas en las palabras que pensé, que articulé. Y al final, que las iba a anudar en las frases que sentí, que imaginé. Ayer precisamente, cuando por la mañana, aún volaba bajo el ave fénix transportando con fatiga mi alma –sería por eso-. Planeaba rezongón, se acercaba, su vientre rozaba unos lirios algo más crecidos de lo habitual por estas fechas. Volvía a coger altura, batía presto las alas. Otra vez caía, parecía que se precipitaba inexorablemente contra una montaña de granito, es lo que aseguraba y predecía la física. O que iba a travesarla, qué ingenuo.

Pero no. Definitivamente la sortea, vuelve a batir las alas, hace lo que puede. Y al final, cómo no, arrastrando aún el corazón por el suelo, pero sube, sonríe, decide,… y ya sueña, prende.

Promesas que se hincharon como un globo y sin nada ni nadie ya para mantenerlas, explotaron. Tarde ya, nada nos salpicó, nada nos tocó, estaba vacío. Me hubiera quedado incluso con una mentira, con un beso no pensado, no medido. A veces, esos besos sin futuro son los mejores. En ocasiones, es lo único que tenemos, lo único que nos llega. Es mejor aprovecharlos, que hasta en el amor hay recortes de presupuesto, inflación, y cada uno tiene también su propia reserva de oro.

Porque de cuentas va la vida … tenemos esto, me falta aquello, hoy por ti, mañana por mí, me quiere-no me quiere, divide y vencerás, cuento contigo, cuenta conmigo, dos mejor que uno, si  breve, dos veces bueno, que a la tercera va la vencida, ésta familia que tengo, vale un Potosí, amigos claros cuentas claras, tanto doy tanto tengo. Suma y sigue …

Quizás, me quedó algo por hacer, algo por decir, una penúltima concesión, otro arrebato aunque fuera de fingida humildad. Pero no, no se puede insistir continuamente para bordear eternamente el sueño

Me voy, todo lo que se debía, ha sido pagado
escribo, en la parte trasera de un camión de basura que está cargando …

 

«Los besos sin futuro»
– Lucas JM

Puede que nunca llegue el amor definitivo –¿definitivo? ¿qué es eso?. ¿Esperarás sin límite hasta que aparezca, sin besar?
¿Pueden ser mejores que «los otros besos» en alguna ocasión?  ¿Son necesarios? ¿valen menos?

 

 

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Lucas JM Quiero lo que siento

2 Replies to “Los besos sin futuro – el sueño del cangrejo”

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